Como enfrentar la vida

En un día promedio tenemos momentos felices y otros no tanto, depende de nosotros y de la actitud con que tomemos cada uno será el resultado de un buen día o no. Por eso es tan importante conocer y aceptar nuestras emociones, no por sentirnos mal por una cosa del día quiere decir que este sea un mal día, funcionan igual para la vida.

Uno de estos días íbamos en el carro los 4, conversando, escuchando y celebrando las nuevas palabras que dice Manuel. Esto representa el resultados de meses de trabajo en terapia de lenguaje y en casa. Me di el permiso de celebrar, de gozar esta etapa y en medio de mi felicidad solo sentí ganas de llorar, y no de felicidad.

Quería llorar pero me contuve, y volví al presente a este momento de alegría que estábamos pasando juntos. En la noche, justo antes de dormir me tomé un momento para recordar ese llanto y volvió, esta vez lo deje salir. En ese momento no entendía porqué estaba llorando. Después de un rato, ya sin lágrimas y tranquila quise entender porque tuve esa reacción.

Fui sincera conmigo misma y no juzgue mis sentimiento. Reviví el momento en mi mente, y con libertad me vi a mi misma triste, preocupaba, nuevamente enojado por no tener la realidad que soñé. Porque en mi futuro soñado hablar era algo que yo daba por sentado para mis hijos, por un momento sentí culpa por no estar contenta con mi presente pero al mismo tiempo mi yo racional se defendió y no la dejo crecer, ya que entiendo que esta bien seguir en el proceso de crecimiento y aceptación, esta bien que me tome tiempo ajustarme.

Esto me dejo pensando varios días, yo quería entender porque todavía me generaba tristeza saber que mi vida había cambiado, pero ahora viendo la tristeza sin culpa y sin juzgarme, llegué a la conclusión de que a todos nos molesta el cambio, nos encantan la zona de confort y la comodidad que genera estar en ella, que es una aparente felicidad.

Mi vida cambió sin que yo lo pidiera, en mi momento de más enojo le dije a Dios que yo nunca me había apuntado para esto, pero a pesar de eso aquí estoy. A muchos nos pasa esto vivimos una realidad que no esperábamos, que no deseábamos y que sobre todo no estábamos preparados para vivir. Pero lo estamos haciendo, y es cuando la actitud con que lo hagamos hace la diferencia. Estaba en mi dejar que un momento de felicidad se apagara por la tristeza y la culpa, que el enojo ganará el momento, o defender la felicidad solo con la actitud con que se enfrenta la situación.

Tener estos sentimientos no está mal, lo malo sería dejarlos dominar nuestras vidas, los tengo, los acepto pero no los dejo crecer.

Al tener que vivir situaciones que no esperábamos descubrimos capacidades que no sabíamos que teníamos, encontramos una nueva paleta de colores que pueden ser oscuros o brillantes y esto lo definimos con nuestra actividad.

No importa que fue lo que cambió en tu vida, la fórmula siempre es la misma, permítete descubrir tus nuevas habilidades y sobre todo enfrentarlo con una actitud positiva.