Un sueño en el Camino

Después de todo mi proceso de aceptación y sanación que viví este último año me di cuenta que como yo muchos caminamos por la vida muchas veces sin saber porque o para que lo hacemos, y es que como vamos a saberlo, si no sabemos hacia donde queremos ir. La sociedad nos dicta un plan, y nos hacen creer que es indispensable seguirlo al pie de la letra para encontrar la felicidad, pero a veces nos perdemos en ese camino. Es en ese momento cuando nos cuestionamos y en algunos casos por primera vez, soy feliz, esto es lo que soñé para mi vida.

De niños nos impulsan a soñar cómo será el futuro, en esa etapa se impulsa la creatividad y la imaginación se permite soñar sin límites, pero cuando crecemos nos topamos con él no se puede, tú no eres capaz, eso no es para ti y los sueños se van apagando.

Empezamos a crecer sin un destino, sin una misión y es que eso son los sueños, es la capacidad de ver hacia el futuro y poder imaginar lo que vamos a hacer, es el rumbo que necesita la vida. Al apagar los sueños perdemos la chispa que enciende la felicidad, luchamos toda la vida por encontrarla, pero no sabemos ni como es porque nunca la imaginamos antes. Ahora se que esto fue lo que me paso a mí, se agotaron mis sueños o los apague yo, con mi ignorancia y mi mentalidad llena de prejuicios. Yo decidí que ya no podía tenerlos, que mi vida iba girar en torno a las necesidades de Manuel y a su diagnóstico.

Un sueño es una motivación, es el impulso y la dirección que necesita nuestra vida. Es muy importante prepararnos para vivir nuestro sueño y trabajar todos los días en él y es ahí en esos momentos donde está la felicidad, la felicidad de hacer algo que me gusta de esforzarme por cumplir cada tarea que se necesita para hacer de mi sueño una realidad, porque la felicidad no está en el destino sino en disfrutar el ahora, el mañana es una ilusión que nunca llega si no disfrutamos del presente.

Entendí la importancia de tener un sueño o muchos cuando volví a tenerlos, inicie algunos proyectos que se fueron trasformando que algo que jamás hubiera imaginado, fue ahí donde mi imaginación nuevamente tomo el control y creo nuevos sueños. Si no recordamos nuestros sueños o creemos que no los tenemos es muy importante buscar dentro de nosotros mismo, buscar conocernos, escuchar nuestros pensamientos, validar las emociones; intenta reconocer lo que tu corazón realmente quiere, identifica el don que Dios te dio y diseña tus sueños a través de él.

Este será el motor y la motivación que requerimos todos los días, pero la motivación no puede sola se necesita de constancia y disciplina. Con el tiempo los sueños se trasforman estos se alimentan de las experiencias vividas y evolucionan. En mi caso cambiaron por completo, y me están llevando a caminos nuevos, retos nunca antes enfrentados. Retos que los asumo con miedos e incertidumbres, pero con mucha ilusión y visión para el futuro, y todo a raíz de un nuevo sueño.

Un sueño, tu sueño será el que haga la diferencia en tu vida. Puede cambiar, evolucionar varias veces, pero nunca debes dejarlo morir.