Mí proceso

Mí proceso, porque esto es lo que me ha funcionado a mí.

Después de tener diagnóstico y del nacimiento de Manuel llegó el momento más importante que hasta ahora he vivido, tenía que decidir cómo iban a ser nuestras vidas, cómo iba a ser mi vida.

Pasé por momentos de enojo, resentimiento, lloré mucho; los cuales muy pocas veces dejé que se notaran, pero estaban ahí, constantemente en mi interior, y hoy les quiero contar de mi proceso. Yo lo dividiría en tres pasos: identificación, aceptación y decisión.

Primero el proceso de identificación, es imposible resolver un problema si no sabemos cuál es, por eso esta parte es tan importante, antes de poder trabajar en lo que nos está pasando tenemos que saber qué es lo que nos pasa, qué es lo que sentimos y por qué lo sentimos; para mi escribir fue la única manera de hacerlo.

Empezar a llevar un diario, escribía todo lo que sentía y cuando leía lo que escribía podía identificar qué emoción era la que reflejaba ese momento. Después de un tiempo de hacer esto sabía muy bien lo que sentía, aprendí a conocerme a mí misma y a entender lo que estaba sintiendo, esto me llevó a la aceptación.  

El segundo paso, acepté todo. Acepté todo lo malo que estaba sintiendo y le di su lugar, me imaginé cómo se veía cada una de mis emociones sentadas una a la par de la otra en mi corazón o en mi mente, y me dije a mi misma que estaba bien sentirlas. Luché un tiempo con esto, no es nada fácil, pero al final lo logré y me encontré con la decisión.

¿Ahora qué voy a hacer?

Con mucho miedo, sí miedo, porque tener miedo no me quita lo valiente. Decidí ser feliz pero esta decisión es un trabajo diario. Al despertar cada día le agradezco a Dios por todo lo bueno y lo que no me parece tan bueno pero que gracias a esas cosas hoy soy lo que soy y después decido ser feliz. Para lograrlo tengo algunos rituales diarios, sé que todos somos diferentes, pero a mí me ayuda.

Primero, como lo mencioné arriba doy gracia a Dios, y le entrego mi día. 

Segundo, me tomo mi tiempo para quererme, arreglarme un poquito y cuidar mi piel he probado muchas cosas, pero lo mejor ha sido una mezcla de aceites (coco, lavanda e incienso) me ayudan con las ojeras e hidratan mi piel.

Tercero, procuro que todos los días desayunemos los 4 en familia, conversamos, reímos y nos llenamos el uno del otro.

Cuarto, al finalizar el día hacemos un ejercicio de agradecimiento cuando vamos en el carro todos decimos 5 cosas que agradecemos del día que acabamos de vivir.

Y por último, antes de dormir unas gotitas de lavanda en las almohadas, que se vuelve en el beso de buenas noches y una conversación de 2 en el momento que paso por sus cuartos.

Con todo y mis rituales algunos días no lo logro y es normal, porque la vida no es perfecta eso me lo repito cada vez que siento que no lo estoy logrando y me recuerdo a mí misma que yo no puedo controlar nada de lo que pasa a mi alrededor, pero puedo controlar la actitud con que los enfrente. Una buena actitud hace la diferencia, incluso contagiamos a los demás sin darnos cuenta. Y así vivo mi proceso día a día es una lucha, pero es mi decisión ser feliz.