¿Cómo vencer el temor a lo diferente?

Hace un par de semanas atrás, estuvimos en la fiesta de cumpleaños del hijo de una de mis amigas. Mi amiga y yo vivimos en distintas ciudades, pero de casualidad yo estaba en su ciudad para esa fecha. Así que era la primera vez que estábamos en una reunión con tanta gente extraña ().

 

Manuel pasó la tarde feliz, jugó hasta quedar agotado por lo que nos fuimos a sentar. Justo en ese momento noté las miradas, algunos rostros reflejaban asombro, otros curiosidad y si, otros lástima. Por un momento sólo pensé en recoger a mis hijos e irme, pero no lo hice. No lo hice porque me prometí a mí misma que nunca iba a dejar que me hicieran sentir mal por la condición de Manuel. Pero en esta ocasión me sentí mal.

 

No sé porque nos importa tanto lo que los demás piensen de nuestras vidas. Sentí la necesidad de explicarme y preguntarles: ¿qué nos miraban? Pero sabía la respuesta, ellos no me veían a mí, veían a Manuel, por ser diferente. Lo más impactante fue ver como todas las miradas venían de adultos, los niños jugaron todos por igual, ellos no hacen diferencia.

 

¿Cómo podemos crear una sociedad más inclusiva si los adultos siguen temiendo a lo diferente? ¿Cómo educamos a esos adultos, quienes, con su ejemplo educan – o deseducan - a sus hijos? Pero quizás la pregunta mas importante sea: ¿por qué le tememos a lo diferente?

 

El miedo nos paraliza, no nos deja ver lo maravilloso que está justo al otro lado, justo después de esa cortina de miedos están las mejores cosas de la vida. A mi me tocó vivir esta experiencia, pero en realidad, todos, en algún momento, somos la persona que hace la mirada juzgadora, o la que la recibe. Nos pasa si vamos a cambiar de trabajo, cuando nos cambiamos de barrio o de país, hasta en un nuevo restaurante todo lo que es diferente nos asusta; y créanme lo entiendo a mí también me paralizo el miedo, cuando enfrenté mi nueva realidad: ser madre de un niño con Síndrome de Down.

 

Es normal sentir miedo, lo que no podemos hacer es dejar que nos gane la batalla, y es eso lo que estoy haciendo. Estoy luchando para que mis hijos no reciban esas miradas, estoy trabajando en mis proyectos personales para cumplir mis sueños, y estoy haciendo mi mayor esfuerzo para criar mejores seres humanos como un regalo para la sociedad. Realmente creo que eso es lo que todos los padres deberíamos de hacer. Sea cual sea tu proyecto, no dejes que el miedo te paralice porque es justo cuando van a empezar las mejores cosas.

 

En mi caso, nunca había conocido una persona con Síndrome de Down y estaba muy mal informaba, El miedo a lo diferente me acosó, lo sentía todos los días, pero seguí el camino cada vez con más fuerza y educándome. Si esta era mi realidad no podía vivir paralizada por el miedo para siempre, poco a poco, con esfuerzo y mucho trabajo el miedo se ha transformado: es algo pequeño y controlado. Empecé a ver la vida que estaba dejando de vivir por el miedo. Y pude empezar a vivirla.