Hableme directo

Cuando recibimos una noticia que no es la que esperábamos pasamos por el proceso de duelo y en medio de esto debemos comunicarles a nuestra familia y amigos.  Este es un paso importante ya que decirlo en voz alta lo hace una realidad y esto nos cuesta mucho.

En nuestro caso tuvimos un diagnóstico prenatal de discapacidad, por lo que tuvimos tiempo para ajustarnos a nuestra nueva realidad y contarles a todos antes del nacimiento de Manuel. Esto me dejó ver un poco los miedos y prejuicios de cada persona a quien se lo iba contando. No sabemos cómo manejar una ‘’mala noticia’’ porque seamos realistas, cada cosa que se sale de nuestro plan y nos hace cambiar es una mala noticia, sin importar si es que no podemos asistir a algún compromiso previamente adquirido, la muerte de un familiar o en nuestro caso un diagnóstico de discapacidad.

No sabemos cómo reaccionar ante esta situación, y muchas veces no lo hacemos de la mejor manera. Surgen malos comentarios con las mejores intenciones. Realmente se hacen con las mejores intenciones, yo misma me he descubierto haciéndolos, lo menos que se quiere es lastimar a nuestro ser querido, pero tenemos que parar antes de decir algo y pensar sobre lo que se quiere decir.

Siempre que algún familiar o amiga nos comenta de su situación difícil cualquiera que esta sea lo que busca es nuestro apoyo y compañía, difícilmente vamos a ser capaces de solucionar su situación, entonces no la hagamos más difícil.

Con el diagnóstico de Manuel recibimos comentarios que no entendíamos, los sentíamos fuera de lugar, pero sabíamos que las personas que nos los hacían nos amaban y era su manera de mostrar su apoyo. Esta es la manera en que reaccionamos ante una situación difícil, no la entendemos, pero queremos ayudar.

No sabemos cómo enfrentar un duelo, queremos que todo pase rápido y estar en la etapa de aceptación, incluso exigiendo a la persona qué pasa por la situación difícil que llegue a la aceptación sin importar si está lista o no, y yo sé que se hace con las mejores intenciones, pero cada cosa tiene su espacio. Entendamos que ante cada situación todos reaccionamos diferente y que antes de la aceptación está la negación, la ira, la negociación y la depresión. Como vivamos cada una de ellas depende de cada uno y se debe respetar ese tiempo.

Sin importar la situación que vivamos o que viva nuestro ser querido respetemos y entendamos los tiempos de cada uno, está bien sentirse triste y solo, es normal sentir ira y negarnos a esta nueva realidad, nos encantaría que todo se apegara a nuestro plan, pero no siempre es la realidad.

Lo que sí podemos hacer es validar cada paso, vivir cada emoción, no juzguemos el proceso del otro, hagámoslo nuestro para poder llegar a la aceptación. No está mal sentir todo el proceso, no está mal aferrarse a la ira o la depresión, son procesos que debemos de vivir hasta poder soltar, y es en ese momento donde vivimos a plenitud la aceptación cuando soltamos, y le damos espacio de nuevo a la felicidad en nuestra vida.